El colesterol en sangre (que se evalúa en ayunas para mejorar la precisión de la medición) es el punto de inicio, donde el riesgo para enfermedades del corazón arterias y venas comienza. Es en realidad el colesterol después de cada una las comidas el verdadero peligro, no sólo las grasas, sino también azúcar y radicales libres a las que nuestro cuerpo esta expuesto durante todo el día, y si a estos factores se suma la presencia de obesidad o sobrepeso, diabetes o enfermedades cardiacas el riesgo se vuelve mayor.

No es difícil rebasar la recomendación oficial de la OMS, que es menos de 300 mg de colesterol derivado de los alimentos, si consideramos que 1 huevo contiene aproximadamente de 215 mg a 275 mg de colesterol (dependiendo del tamaño) y no es la culpa de un solo alimento sino de las elecciones que hacemos durante todo el día, por ejemplo, que sucede si una persona desayuna un huevo revuelto con tocino acompañado de pan blanco, con un total de 340 mg de colesterol:

1. Si se consumen mas de 140 mg de colesterol en una sola comida aumenta de forma significativa los lípidos en sangre, lo que aumenta la exposición de las paredes de las arterias a los mismos.

2. El colesterol potencia los efectos de otras grasas saturadas, un fenómeno que ha sido llamado el efecto tocino-huevo, que evidencia el incremento sinérgico de las grasas en sangre si se consumen alimentos con un alto contenido de colesterol en la misma comida. Y al contrario, un efecto protector si se incluyen alimentos ricos de antioxidantes y fibra y aceites vegetales (ricos en ácidos grasos esenciales).

3. Al no consumir fruta y verdura, no se obtiene una dosis importante de antioxidantes y fibra que podrían aminorar los efectos del colesterol y atrapar los radicales libres. Un huevo a la mexicana o con nopalitos  es una opción saludable.

4. Incluir hidratos de carbono simples (como el pan blanco, en este caso) aumenta bruscamente la glucosa en sangre, lo que a largo plazo puede ser un factor de riesgo para diabetes mellitus.

aguacate aceite

¿La alimentación o los fármacos nos protegen?

Desde un punto de vista simplista un solo farmaco no es la solución ya que provoca una reducción  solamente del 10% del colesterol en sangre. Por otra parte, la alimentación, puede contribuir en un 85% al riesgo de enfermedades cardiovasculares.De esta manera, resulta evidente que la prescripción de un farmaco sin cambios en el estilo de vida parece más bien una ilusión.

En algunos estudios se ha encontrado que un siguiendo un patron de alimentación mediterraneo, caracterizado por un gran consumo de frutas, verduras, leguminosas y aceite vegetales, se puede contrarrestar el efecto negativo del colesterol sobre arterias y venas, debido a una mayor ingesta de antioxidantes.

Ademas de la alimentación, existe un mejor fármaco contra el colesterol: la actividad fisica, ya que promueve la movilización de las reservas de grasa del tejido adiposo y evita la acumulación de grasas en arterias y venas  debido a un mejor funcionamiento de la circulación sanguínea y aun aumento del colesterol bueno, conocido como HDL.

Finalmente, los alimentos pueden ser un arma letal o una herramienta para prevenir enfermedades, si eres una persona con un peso adecuado, realizas actividad física y llevas una alimentación adecuada, puedes consumir sin problema de 1 a 2 piezas de huevo a la semana, sin alterar de manera importante tus niveles de colesterol, por el contrario,  si tus niveles de colesterol son altos (más de 200mg/dl) es el momento de hacer cambios en tu estilo de vida antes de presentar alguna enfermedad coronaria ya que “en nuestra opinión, evitar el consumo de huevo después de un infarto al miocardio o stroke puede ser como dejar de fumar después de un diagnostico de cáncer de pulmón: un acto necesario, pero demasiado tarde.

Abril González cuenta con más de 10 años de experiencia profesional donde ha destacado por su excelencia académica. Es Licenciada en Nutrición por la UAEMex, Maestra en Ciencias Fisiológicas por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y recientemente concluyó su Doctorado en Biología Vascular e Hipertensión en la Universidad de Padua Italia.

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